CC.OO. denunció que tanto el sector público como el privado se vale de becarios para realizar labores productivas propias de un trabajador contratado y que el 80% de este colectivo, que debería realizar sólo labores de formación, no supera los 400 euros brutos al mes. En rueda de prensa, Nuria Rico, de la confederación estatal del sindicato, y Melchor Roel, responsable de juventud en Galicia, coincidieron en señalar que "esta economía sumergida, con la mano de obra más cualificada trabajando en negro", se da sobre todo en los sectores de medios de comunicación y de la banca, pero cada vez se extiende más a otros como hostelería, construcción o seguros.
Por ello, CC.OO. realizará una campaña contra las relaciones labores encubiertas bajo la fórmula de prácticas en las empresas tratará este asunto "no como pobres becarios, sino como un problema económico grave", y demandará "un cambio de modelo" que permita valorar la formación y evitar la fuga de personas preparadas.
Nuria Rico explicó que los tres programas de becas que más le preocupan son "las prácticas concertadas entre empresas y universidades, las de las administraciones públicas y las de empresas privadas, que son un directamente un fraude", pues "el becario realiza labores de trabajador y no de formación". Aunque manifestó que es muy difícil conseguir todos los datos, Nuria Rico aseguró que incluso el Ministerio de Trabajo admitió que en 2006 "se formalizaron más becas, unas 100.000, que contratos en prácticas, 81.000". Por su parte, Melchor Roel incluso denunció que existe "una mayoritaria cultura empresarial cuatrera", que "basa sus beneficios en los bajos salarios y en la salud de los trabajadores".
Los responsables sindicales precisaron que "no están en contra de las becas y de las prácticas", pero añadieron que deben estar reguladas "para que sean durante el etapa de formación" y no que actúen como mano de obra barata cualificada una vez que se han terminado los estudios.
En el acto de homenaje a Xosé María Álvarez Blázquez en Padrón, Pérez Touriño propuso "convivencia" para las lenguas que, al igual que los ciudadanos que las usan "no deben limitarse a coexistir, sino que tienen que convivir", lo que "implica compartir espacios en libertad e igualdad". Considera que cualquier intento de escindir a la ciudadanía por causa de lengua es "en vano, estéril y está condenado al fracaso".
Las voces en gallego de Meryl Streep, Woody Allen, Tom Hanks, Gene Kelly o John Malkovich se reciclan en el taller de doblaje y lengua promovido por el Consorcio Audiovisual de Galicia. En los más de 20 años de historia de la CRTVG se ha considerado el doblaje como un elemento normalizador y normativizador esencial.
